Los pobres, títeres votantes de la derecha y ultraderecha más tontos no pueden ser, joden su vida y lo peor es que joden la de los demás, los oligarcas los atontan con su sofisticada propaganda en los medios de su propiedad, desde donde los correveidiles y adláteres dependientes de la pasta que les pagan la camarilla que gestiona estas empresas mediáticas, intentan y acaban de convencer a una parte muy estúpida y señalada de la población, con la esperanza de revolucionar todo el entramado para conquistar una mayoría sin criterio ni formación, fácil de manejar y engañar para así los intereses de sus patrocinadores preservar.
Durante el franquismo y la transición, la corrupción campaba por todas partes, de ella se beneficiaban todos los escalafones de la Administración, cargos más o menos altos aconchabados con ciertos sindicalistas amarillistas, cobraban mordidas por puestos de trabajo para toda la vida, también los empresarios que trabajaban para ella mediante concesiones y contratos de obras, eran los corruptores. Donde un simple peón que cayera de pie en el lugar oportuno se favorecía de ella, y ahí comenzaba la cadena hasta alcanzar a las mas altas instancias, todos y cada uno a los que se le presentaba la oportunidad se aprovechaban, cuando no dinero metálico, regalos en especie solían ser las dádivas entregadas, a su nivel cada uno encontraba un complemento salarial que ayudaba a llevar una vida más relajada, pero a medida que se implementó la democracia todo esto fue desapareciendo. Por supuesto, desde abajo empezaron las pérdidas de privilegios, los de la escala media aguantaron un poco más, pero acabaron por entrar por el aro, pero como siempre los de alto nivel, que eran los que de verdad interesaba a los corruptores siguieron aceptando "favores".
El PP continua completamente estancado en el pasado, su corrupción fue, es y será una rémora para modernización de un país que pretende integrarse dentro de los parámetros europeos, todos sabemos y si no lo sabemos lo aprenderemos, que la corrupción es incompatible con el desarrollo económico de este país, nuestros compatriotas, especialmente las clases más humildes necesitan que la legalidad resplandezca sobre todo en las cosas necesáreas e imprescindibles que deben dejar de ser un negocio puro y duro, tal y como ahora mismo sucede. Para llevar una vida digna: el trabajo, la alimentación, la vivienda, la sanidad, la educación no son negocios al uso y el Estado debe de ejercer un estricto control. A algunos se les va la fuerza por la boca cuando presumen de patriotas pero no son más que desleales que se corrompen y se olvidan de las necesidades que podrían ser cubiertas con el importe bien empleado de sus componendas, solo buscan realzar su egolatría mediante el oportunismo de algún que otro sinvergüenza que vive de la mentira. El PP si fuera un partido sano y democrático le haría un gran favor a su país, pero por desgracia no es así; ni Aznar, ni Rajoi, ni Feijoó han demostrado ese patriotismo español y si un oportunismo que es puro patrioterismo rancio, casposo y desligado de la realidad. Esperemos que con el paso del tiempo y con la presión política de las izquierdas la justicia acabe por ser ecuánime y auténtica, los españoles seamos iguales ante la ley y los oportunistas de uno y otro bando desaparezcan de la política.





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