Sorprendentemente a gente como Pérez Reverte la transición de la madurez a la ancianidad le ha llevado, en plena senectud, a un catatónico estado de imprudencia que lo dejan a las puertas de la demencia.
Quièn te ha visto y quién te ve!, al final todo lo que has sido te ha sentado fatal, engreimiento y vanidad en una persona que fue digno de admirar, la humildad nunca fue tu facultad, tu orgullo te impide reconocer la verdad y vives, al igual que otros triunfadores en una nube irreal, perder como has perdido la perspectiva es de una tristeza brutal. No se que os pasa a los septuagenarios, que al verle las orejas al lobo del tiempo, os entra una prisa loca por aclarar vuestra verdad y que nunca es la de los demás. En tu mundo de ficción, si te tienta la necesidad, te la creas a voluntad y ya está, porque te tienes que enlodar y quedar por debajo de tu pedestal contándole a una audiencia, en cierta parte ignorante y en la otra casi toda facha la sarta de tonterías que se te da por contar. No te engañes, porque tonto no eres como le llamas tú al menos malo de los expresidentes, pero si eres un "dechado de virtudes" cuando vas de chulo por la vida perdonando esta, a unos y otros, a los que consideras inferiores por un complejo que tienes por ser quien eres: un ateo con ausencia de fe o un facha por no respetar la opinión de los demás, y esto no es más que una contradicción de cucaracha. Reverte...campeón a pesar de todo, te tengo... cada vez menos admiración.

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