sábado, 31 de octubre de 2026

VERDAD E IMPERFECCIÓN

            Siempre he sido de decir la verdad tal y como yo la siento y eso me ha traido más problemas que beneficios. Se lo que es la hipocresía y la distingo perfectamente de la ignorancia, a la que comprendo, sobre todo en aquellos que no han tenido la oportunidad de aprender para entender más y mejor lo que nos llega, sobre todo la maldad tergiversada desde la mala fe.

             No soy perfecto y me equivoco, pero siempre que esto me pasa, lo acabo reconociendo, cosa que echo de menos, en muchos de los demás. No tengo maldad y esto en la sociedad actual es un problema; cuando la mayoría de la información que nos llega está sabiamente manipulada, una minoría lo está groseramente, esta ya me preocupa menos, pues es facilmente discernible, aunque para algunos sigue siendo creible. Lo que de verdad debería de preocuparnos y no lo hace todo lo que debería, es la información sabiamente distorsionada, pues lleva a mucha gente, a demasiada diría yo, a creer en lo que aparenta ser verdad y no lo es.
             Somos como somos, a veces tranquilos y a veces arrebatados, al menos yo me defino así; cuando estoy en modo tranquilo se me aprecia de una manera, cuando me entra un arrebato me siento incomprendido, pero es la pasión con la que siento y defiendo una verdad en la que creo, pues verdad solo hay una. Por eso a veces me frustro, ya se que por utilidad para mucha gente la verdad es su conveniencia y juegan con matices que incendian mi moral, que para nada creo descabellada, si eres demócrata tienes que aceptar morales diferentes siempre y cuando no vulneren los derechos de los demás. Mi derecho a ser discrepante me permite discrepar pero no me permite insultar, difamar y mucho menos amenazar. Por eso cuando me encuentro que desde un medio de comunicación se manipula a la gente con noticias tergiversadas, en programas que se hacen eco de lo que escriben medios, comprados e ideologizados por gobiernos minoritarios, que sin escrúpulos gastan el dinero sus ciudadanos en propaganda favorecedora de la ideología conservadora.

             Lo siento, sobre todo por los políticos valientes (Puente, Iglesias, etc) que les ha tocado enfrentar situaciones, a veces delirantes y a veces poco edificantes. El interés del poderoso es como el abrazo del oso, tienen los medios y el poder para que la difamación imponga una aniquilación.

               Yo se que no soy una de esas personas que mejoran el lugar por donde transito, lo intento pero quizá me falta el talento, por eso envidio y admiro a aquellos que mediante el don de la palabra se expresan de una manera, que sin ofender a nadie, a todos reconforta y ayuda en su cantinela. Lo que me cuesta comprender es la estupidez de creer en propagandistas a los que se les ve la mala intención al faltar a la verdad ya de lejos. Por muy bien implantados que estén, están para ayudar mediante el sofisticado engaño, a aquel que les paga, porque si no hubiese pasta por el medio no se arriesgarían al ridículo de su libelo.


      

ODIO, ODIO Y MÁS ODIO

            Hay personas que hagan lo que hagan son odiadas porque tienen un carácter que ensombrece y malmete a aquellas incapaces de saber estar y merecer el puesto que otros ocupan, odian escuchar a aquellos que valen y saben más que ellos y todo porque les superan en personalidad, por su complejo buscan que el reflejo del otro se opaque, para que su autoestima no salga lastimada, el odio, la envidia y el desprecio siempre tienen un precio, que es la burla en la devolución del trato. Quien a hierro mata a hierro muere, sobre todo si actúas sin saber estar y demuestras tu inferioridad de la que consciente estás, de ahí ese odio que siempre se vuelve en contra del envidioso.

              Tenemos la gran suerte de tener en la izquierda dirigentes tremendamente capacitados y la desgracia de tener un descampado en la derecha, díganmelo a mí si no: que Feijóo y Abascal son dirigentes de fiar, aparte de incapaces son elementos disparatados que avergüenzan hasta a los que les han votado siempre y cuando, tengan sentido de Estado. Este sinsentido de algunos ciudadanos es lo que nos lleva a enfrentarnos, la mayoría no nos hacemos daño por que sí. Grupos de maleantes e ignorantes son maledicentes y el algunos casos hasta esto es sorprendente: su maldad, su odio y su cinismo les ciega y expresan sandeces que no expresaron cuando otros actuaron con tenebrosa gravedad, a los que incluso taparon y ampararon cuando procedía su cese inmediato por abandono en el trato.
               Los que hacen frente a su respónsabilidad y dan la cara dando toda clase de explicaciones desde el minuto uno, a esos por ser valientes son odiados por triplicado y de forma recurrente, con saña los acusan aun siendo presuntamente inocentes de un grave fallo, consciente o inconsciente, que la justicia sustanciará de forma fehaciente.


 

domingo, 25 de octubre de 2026

PERIODISTA QUE SE PRECIE

             A Antonio Maestre un periodista presuntamente defensor de las políticas de izquierdas, se le olvida que es un ser dependiente de un tal Ferreras y que se protegen mutuamente. El problema para la credibilidad de las opiniones de Maestre, están condicionadas por no haber denunciado, como periodista, la ignominia que conoce tan bien. Toda España conoce lo de "es muy burdo pero vamos con ello", un periodista que se precie y presuma de ser de izquierdas, no puede esquivar, "al parecer por un interés personal",  la crítica de un hecho tan grave, como la de una calumnia tan evidente contra la línea de flotación de una formación política de izquierdas, por no se sabe que oscuros intereses la atacaron con mentiras, tan evidentes como maledicentes.


             Un periodista que se precie, tiene que denunciar esta forma de actuar, aunque esta sea la de tu propio jefe. Si por cobardía o por un interés personal crees que no debes opinar, cállate y no ataques al calumniado, es lo mínimo que puedes hacer para mantener un mínimo de dignidad. Tu credibilidad quedó en el alero, esto es lo peor que le puede pasar al correveidile de un presunto periodismo, que es puro manejo de intereses que buscan la destrucción y desaparición de la auténtica oposición a un sistema, que no es lo que los verdaderos demócratas esperan y con estas actuaciones  desesperan.





 

FÚTBOLEROS CASEROS

             La especulación inmobiliaria es legal pero inmoral. Hoy en día cualquier medianía futbolística tiene la capacidad económica para convertirse en casero, con toda la inmoralidad del mundo, pues se lo permiten unos inmundos fueros. Acaparan pisos por docenas con sus ingresos futboleros para especular con ellos, esta moda que se extiende como la peste hunde aun más en la miseria a los trabajadores, pues no hay nómina que resista la especulación rentista.



             Hay ciertas familias a las que una vivienda no les llega; la de la ciudad, la de la montaña y la de la playa y eso no está mal siempre y cuando lo hagan por lo legal, pagando sus impuestos y plusvalías cuando proceda. Otra cosa es el acaparador como inversión especulativa de viviendas por docenas como están haciendo, entre muchos otros, ciertos futbolistas; no puede ser que con un millón de euros, de los muchos que algunos ganan, te hagas con cinco que a los diez años doblan su valor y la mitad de la inversión ya está pagada con su renta inmobiliaria, mientras las familias viven asfixiadas y asustadas.
            Aquí el Estado si no quiere legislar para terminar con la especulación debe construir vivienda hasta que el precio de esta se modere y apareje con los sueldos para el alquiler que nunca debería pasar del 30% del ingreso medio por hogar. Para especular tienen la bolsa, el oro... a la población trabajadora no se la puede asfixiar, pues ya no somos esclavos y los rentistas tienen un comportamiento malvado y el Estado en manos de políticos interesados no cumple con el interés primordial, que no es dar rienda suelta al capital, sinó es velar por el interés general que es el del pueblo normal y no del futbolista y demás especuladores más o menos artistas con un negocio que es un puro despojo de unos salarios ya muy mermados.

               La catástrofe completa se avecina, ya que quien gobierna no lo arregla y el que venga a la completa ruina a los trabajadores y sus familias llevará y además sin piedad, pues el interés general nunca prevalecerá y la ley del más fuerte se impondrá a lo bestia, aunque todavía muchos no lo creáis. 

APARIENCIA

            No es solo ser, lo hay que parecer, si no lo aparentas de nada vale el serlo pues nadie puede verlo y en este mundo actual, que la apariencia parece ser la madre de todas las ciencias, es más importante, el que te vean con apariencia, que el que te entiendan. Comenzado el espectáculo ya se ve que es todo teatro y además del barato, nos cuesta trabajo distinguir el bueno del malo, excepto para los cortos de entendederas que se consideran algo así, como los nuevos lumbreras que entienden el mundo que los rodea, como si este fuera una feria donde el ruido y la estridencia sobrepasan a la apariencia.

            Aparentemente todos o la mayoría, somos o parecemos buena gente, en cambio ocurren más cosas malas de las que debieran, no será que en el subconsciente, de forma latente, no somos tan valientes e inteligentes como nos llegamos a creer y que todo es apariencia. Gracias a un engaño tecnológico, donde la inteligencia artificial sustituye a nuestra conciencia, damos el pego mediante apariencias que no son ninguna ciencia y si cargos de conciencia. Hay que saber discernir hasta donde podemos llegar sin aparentar, para todo hay un límite y líneas rojas que no se deben cruzar, pues la apariencia ya no tiene importancia porque no es presunción de inocencia.
 

EL SINDIÓS QUE VIENE

              Por desidia, insolidaridad o discordia mal entendida, los trabajadores han quedado al pairo y son presa fácil de los estamentos políticos, estos se aprovechan de su debilidad actual y el abuso ya es general: la alimentación tiene una inflación bestial y la vivienda es como las "calendas griegas", nunca se arreglará y todo esto ha llegado por nuestra desunión y falta de agallas en la batalla (nueve de cada diez trabajadores están al pairo sindical). La lucha de clases está difuminada y los perdedores son ahora los pagadores del vicio ajeno. Para que esto se recomponga ya no vale la milonga de que todo el mundo es bueno, unos pocos malos están ganando esta batalla, aun no la guerra.



                Estamos desperdigados de mala manera, cada uno luchando por su lado (su propio interés), y de todo esto se están aprovechando, especuladores y explotadores de la debilidad y necesidad ajena. Estamos acomodados y demasiado confiados, no vale con que creamos que como ya hemos votado y elegido a los dueños de nuestro destino, estos van a cumplir sus promesas y malo será que no nos toque una mejora, aunque sea pequeña.

                 Este sindiós que se ve venir es producto de nuestra división. Si, existe una obligación moral que nos dice que hay que unirse necesareamente alrededor de una organización de carácter democrático, que sirva de plataforma con objeto de una aplicación justa por ley, para que los especuladores y explotadores reculen a sus anteriores posiciones y por fin los trabajadores y sus familias puedan volver a respirar y no acabe esto como ya se esta viendo;  mal, muy mal, rematadamente mal.
 

VAGOS, LACAYOS DE ABASCAL

             Están dando eco mediático a personajes que son capaces de decir en público autenticas barbaridades, el problema, aparte de que las digan, es que si tienen oportunidad las hacen, como las hicieron en el pasado. Nuevas generaciones llenas de odio y resentimiento porque las han convencido que la tristeza de su vida es a causa del trabajo desempeñado por el inmigrante, que él previamente ha rechazado.

              Sin sacrificio esperan conseguir por su españolidad lo que han conseguido y van a conseguir vagos como Abascal y sus lacayos. Siento decirte que ya se han acabado los puestos para plebeyos, que los tontos que aun creen en ello, lo van a pasar mas putas que los esclavos en su tiempo. Los nuevos mesías en estos tiempos de profecías aparecen en los medios de comunicación diciendo sandeces que resplandecen e impregnan cabezas que increiblemente tragan, entre otras, estas lindezas: Los ricos si son ricos es por su honestidad e inteligencia; los pobres si son pobres es por su desfachatez, vagancia, desvergüenza y falta de inteligencia.
                Vagos llenos de desfachatez, que todavía creen en los pajaritos preñados, se arriman a la sombra de sinvergüenzas que emplean su inteligencia para servirse de una estupidez tan abundante como rimbombante para así hacer creer a esa masa de seguidores que sigan creyendo en el nuevo Lucifer antes de reconvertirse en Satanás. Hilter es el precedente de un ambiente que se respira ya entre la gente de mi edad, preocupada por la deriva estúpida de los que están en edad de las riendas tomar.