sábado, 14 de marzo de 2026

NO A LA GUERRA


             

            El patriotismo de los fachas no deja de ser pura fachada. En su trastienda ocultan: cuando no su ignorancia, su hipócrita maldad, abrazan banderas de conveniencia, pues la pasta es lo que los guía en su hipocresía. No les importa la crueldad con la que tratan sus líderes, a los pueblos que no se sojuzguen a los abanderados poderes de los mercaderes. El mercado no tiene límites ni fronteras, lo que si tiene es el alimento del poder monetario, la guerra siempre tiene un trasfondo para defender un interés económico, sin importarles los daños colaterales a los habitantes de esos pueblos. Matanzas, destrucción, calamidades ambientales, dolor, sufrimiento, resentimiento, venganza, todo esto contraviniendo todo tipo de racionamiento nos lleva a una locura colectiva donde va "in crescendo" el odio y el rencor preparándonos para una explosión de terror mayor. Por eso el "no a la guerra" es un grito que surge del interior de las personas con conciencia, que deberíamos ser abrumadora mayoría.
             La sociedad actual (las  nuevas generaciones) no ha sabido discernir y es incapaz de prever la desgracia que la guerra nos puede traer. El grito de "no a la guerra" se queda sordo sin la fuerza de la juventud. Esta mañana aparecimos, unos pocos cientos a manifestarnos por el "no a la guerra", un grito que debería ser potente y unánime, se quedó algo escuálido en boca de una pequeña mayoría de abuelos jubilados que frente al palacio de justicia de Vigo nos concentramos. NO A LA GUERRA.



        

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