Tenía 23 años cuando empecé a trabajar en la empresa en la que me jubilé, aun no existia la democracia y los trabajadores estábamos obligados a integrarnos en el sindicato vertical, único que ejercía por lo legal. El salario era miserable sobre todo al empezar, con el paso del tiempo, por trienio acumulado, este iba aumentando. La antigüedad era lo que hacía que tus ingresos aumentaran hasta que un salario, más o menos digno, pudieras alcanzar.
Entre lance y lance es un contraste, pretende dar rienda suelta a mi indignación por los acontecimientos políticos del día a día de una crisis interminable, combinándola con una serie de relatos auténticos y personales sobre pesca, que ayudarán a amortiguar la furia por unos acontecimientos injustos y demoledores. Al mismo tiempo espero que me sirvan como terapia y desahogo.
martes, 30 de septiembre de 2025
CCOO UGT
Compañeros con la misma categoría y con el mismo trabajo, completada su antigüedad, hasta un 45% ganaban a más, a la hora de cobrar a nosotros los jóvenes eso nos parecía mal, pero lo aceptábamos porque con el paso del tiempo a todos nos habría de llegar. Sucedió que un año el aumento de sueldo ya no fue lineal, ya que hacienda fijó una cantidad por asalariado y congeló la antigüedad. La parte de la antigüedad no devengó tanto por ciento de aumento, porque si eso sucediera se le restaría a la otra parte salarial, al restar esa parte en los jóvenes iría a la antigüedad y la brecha crecería más. Pasó que la mayoría de trabajadores veteranos estaban por la labor de acaparar, para ellos esa mejora salarial, importándoles bien poco el resto del personal.
El alma humana por egoísmo es capaz de hundir en la miseria al compañero más necesitado. De echo la mayoría de estos elementos rechazaron al sindicalismo de clase y fundaron un sindicato amarillo desde donde luchar por un interés personal. Por eso y por otras cosas parecidas se rompe la unidad obrera alegrando de suma manera a la patronal que apoyaba y fomentaba esa forma de actuar, y no era una patronal cualquiera pues en 1.980 era el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo del Gobierno de España.
El mundo es un pañuelo y no pasando mucho tiempo el sindicato falangista (amarillo), sin suficientes recursos se disolvió y el bloque de militantes que siempre defendió su interés particular sobre la generalidad, en bloque se afiliaron a CCOO, vaya sorpresón, de falangistas a comunistas, comisiones alegó que ellos no estaban cerrados a nuevos afiliados. Yo y otros compañeros que por aquello de la unidad sindical marchamos en bloque a la UGT y renunciamos a CCOO, nos encontramos con que los jetas traidores estaban de pronto entre los mejores, vivir para ver.
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