Cuando uno se obsesiona con algo, que no tiene por que ser en principio nada malo, todo va rodado, el problema es cuando esa obsesión se convierte en una extralimitación que te puede llevar a enfermar y más si ya estás en una edad, en que lo que está de más se paga. Una pausa a su debido tiempo nos ahorrara algún que otro lamento, nunca pasa nada hasta el que pasa, por eso es mejor pasar un poco de lo que está a acontecer.
Uno no es más que uno, y si hay que sumar, sumas uno, hacen falta muchos unos para que uno junto a otros unos, inclinen la balanza hacia el lado de la justicia y no hacia el caos que representa el interés por el poder, poder que siempre se utiliza para implantar la conveniencia de la poderosa y misteriosa minoría sobre la inmensa y manipulada mayoría, que no sabe o mas bien no le dejan comprender como manejar un poder que le pertenece.
El mundo está en desequilibrio y no parece que la estabilidad sea o vaya a ser una constante, somos muchos quizás todavía no demasiados, los que nos resistimos a toda la vorágine, que se produce por conveniencia de las distintas oligarquías, que de una en una se enfrentan una a una, siempre es lo mismo poder y dinero y si hay que sacrificar de maduro a uno de los nuestros se sacrifica para que sirva de ejemplo. Para ti, para mí, y las sobras de los infames y pervesos méndigos, para los pordioseros de los navajeros, (aquellos que viven del cuento con ello).





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