jueves, 22 de enero de 2026

EL DIOS DE LA GENTE

                 Todas las religiones defienden que la otra es falsa, y todas ellas tienen razón, curioso no.

             En el acervo popular de todas las partes del mundo, está inscripta esta forma de pensar, la religión es  un código inscrito como un matasellos en los cerebros, es la necesidad de defendernos de las tenebrosas ideas basadas en leyendas tradicionales tan curiosas como el tamaño y belleza de sus catedrales. La humanidad desde la antigüedad siempre necesitó de un paradigma para seguir, y acallar los ecos arcaicos de ultratumba, que resuenan como timbales en nuestros recuerdos ancestrales.
            En los tiempos que ahora corren, gracias a nuestras neuronas cerebrales, se han desmitificado ideas del pasado que nos tenían encorsetados. Practicamente de todas y cada una de las historias del pasado, se ha demostrado, no su falsedad pero si su tergiversado, y aun así gentes versadas e inteligentes creen necesitar de este manipulado, presente aún en su subconsciente. Increiblemente sobrevive como un testimonio de un mundo atrasado y subdesarrollado, donde la fe fue como un clavo ardiente, donde equivocadamente la gente se agarraba para sobrevivir a la injusticia de la ley del más fuerte.

                   Gracias al Dios de la gente y no al de las distintas religiones, se impone el progreso y la mesura ya sin estas ataduras. 

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