Todos son iguales, no hay esperanza, ya no quedan político alguno que se salve de la quema, desde la extrema derecha, derecha, centro, izquierda, extrema izquierda, todos ellos han antepuesto su interés personal al interés general, tanto da votar por unos o por otros o no ir a votar, pues todos son iguales y solo les mueve la maldad.
Yo me resisto a creer que esto sea verdad y me revelo contra aquellos que pregonan semejante dislate. Entiendo que uno puede estar muy decepcionado, pero hay que pararse a pensar a quien le interesa y le beneficia el que nos encontremos en esta situación, porqué y quien ha logrado romper toda nuestra ilusión.
Como para un listo siempre hay dos tontos, el trabajo de campo ya está muy facilitado. Haber quien convence, al menos a uno de los dos tontos, para que deje de hacer el estúpido, el tonto es como una veleta que tan pronto apunta al norte, y a la que te descuides lo pillas cara al sur, cuando no cara al sol con la chaqueta nueva, y así es muy difícil desenredar la madeja con que las comadrejas de las derechas lían al tonto de turno.
Por eso y no por otra cosa a las derechas les interesa extender la tontería, cuantos más tontos haya más metralla y más contentos están los canallas.




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