Somos muchos, tantos somos que damos para todo, solo hay que ver a tu alrededor y si no alucinamos es porque estamos acostumbrados. El hombre es un animal de costumbres aunque nos cause pesadumbre, ha algunos les gusta aparentar ante los demás, como si a los demás le importara su apariencia que no es ninguna ciencia.
Tendemos a imitar ha aquel que podemos admirar sin pararnos a pensar si lo podremos aguantar, la vida no debemos convertirla en postureo, no hay nada mejor que fomentar tu propia personalidad y demostrarle a los demás, mediante el ejemplo, la verdadera esencia y que esta no es la impaciencia. Todo llegará, y a cada uno de nosotros el tiempo, una vida de película dejará, el problema es si la sabremos interpretar, si nos dejamos llevar por nuestra propia personalidad sin duda una obra maestra será.
La imitación nunca será nuestra mejor opción, porque ya es la de más de un millón y la de algunos que están en el zoo.




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