martes, 7 de enero de 2025

LUCIFER DEMONIO SATÁNICO


        Cuando era un niño de siete años, la Santa Iglesia Romana me convenció, que como ya tenía "uso de razón", de que el malo era yo, y que tenía que purgar mis pecados si quería acercarme a Dios. En el confesionario ingenuamente negué que hubiera cometido pecado alguno, el sacerdote no me creyó, según él era mentira y ese pecado me apuntó, como penitencia me hizo estar una hora, rezando ave marías y padrenuestros sin parar, para así poder al día siguiente comulgar. Era mi primera comunión.





           Comulgar con "ruedas de molino" es lo que a partir de esa edad, la Iglesia y la dictadura nos querían hacer tragar. Los buenos tragaban, vaya si tragaban, que se lo creían todo a "pies juntillas", pues su vida era una maravilla dedicada en cuerpo y alma al Señor. No importaba estar sumido en la ignorancia y en la miseria moral y económica, lo único importante era estar a bien con Dios.




            Pues al final, no. Al final resulta que lo verdaderamente importante es ser fiable como persona, responsable contigo mismo y con todos los que te rodean, ayudar a todos aquellos que precisen de ayuda y ser solidario siempre, cosa que predica pero apenas practica quien moralmente está más obligado que nadie, que es la Santa Madre Iglesia Romana Católica y Apostólica de Dios, que en la balanza casi siempre cojea por la derecha que es lo que de forma casi unánime le interesa, defiende el interés que le interesa, valga la redundancia, pues les gusta nadar hipócritamente en la abundancia que les ofrece el que más tiene, aquél que como dejó dicho un tal Jesús, del que dicen es hijo de Dios; "es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja a que un rico entre en el reino de los cielos".





            Si el cielo existe tal y como nos lo describen los que nunca estuvieron en el. Los ricos... fueran buenos muy buenos o malos muy malos, debieran estar preocupados, pues las puertas del cielo se les cierran, lo cual les lleva a quedarse en el limbo, o ha penetrar por las puertas del infierno, donde el maligno Lucifer y el diablo de Satanás, junto al mismísimo Demonio les están esperando y parece ser que para nada bueno.






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