Víbora, es la palabra que mejor define a cierto personaje femenino que lleva la maldad grabada en su faz. Su chulería es inabarcable, su lenguaje es chavacano y miserable. Es increíble que un personaje de esta calaña pudiera llegar un día a gobernar España.
Esta vulpécula madrileña piensa que, con esa boca gestual que tiene, no se le notan sus intenciones e inseguridades. Desde muy lejos se le ve venir dirigida por una ambición desmedida de poder oportunista, piensa la "paternaire" del ladrón que todos son de su condición y acusa sin ton ni son a todos aquellos que envidia su situación. Entre bambalinas, a su conciencia, la mueven los hilos del gañán que la lleva por camino equivocado, tan listo se cree, el gañán, que de inteligente no tiene nada, lo que tiene, como todos los días, es su cogorza mañanera, que hace que su listeza aparezca manejando los hilos de un guiñol ayusista que es pura borrachera.
Si el cerebro de los votantes de este país funciona con normalidad, esta mujer disquiciada de ambición y que destila maldad por todos los poros de su piel, más pronto que tarde de la escena política desaparecerá y con ella se irá gran parte del cinismo, odio y rencor que actualmente empieza a campar a sus anchas en nuestra sociedad. Es urgente que aprendamos la lección y con nuestro voto cambiemos de dirección, respetémonos más y con buena voluntad salgamos de este mal fario político, que lo único que hace es dañarnos sin más.



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