El zorro, ese que se guarda para si sus opiniones para pasar desapercibido y que por conveniencia personal miente y manipula es el peor enemigo del grupo al que socialmente pertenece. Es como un tumor que se enquista y poco a poco se extiende hasta contaminarlo todo.
Cuantas veces nos preguntamos, si todo aquello que parecía tan claro terminó por descarrilar hacia un lado y no siguió de frente, como y porqué ha pasado. El puto zorro te ha golpeado y tú ni cuenta te has dado, si de verdad quieres ser quien tire del carro, no puedes ser tan confiado. Triste es el no poder ser bienaventurado por el proceder de algún desgraciado, tu mentalidad tienes que adaptar si quieres llegar al lugar, que como meta, siempre has querido alcanzar. El todo el mundo es bueno no es verdad y el zorro te lo demuestra una vez más buscando y embaucando tu ingenuidad para apartarte del camino para que te vayas por el ramal. Ramal que a tu destino te llevará, pero que cuando llegues tarde será, pues el zorro, capitaneando estará tu sueño que a tí te frustrará. La inocencia tienes que dejar atrás y despertar, la vida es como es y para nada es como te la explica un correveidile cualquiera, que cobra para entretener y confundir desde su atalaya, donde mediante peroratas y diatribas busca la conformidad de un mal que si bien, aparentemente, no resulta fatal si que te reconducirá hasta perder lo que en algún momento pudo ser y, por el proceder del desgraciado zorro no fue.


No hay comentarios:
Publicar un comentario