A la gente le gusta mucho ir a donde va la gente, a mi los excesos me agobian, prefiero, no la soledad, pero en según que momento así me gustaría estar, lo ideal es encontrar compañía con un mínimo de mutua simpatía pero no es lo habitual, no todo el mundo te va a caer bien o mal, por eso con cuanta más gente trates más fácil te resultará encontrar una persona que sepa dialogar con un mínimo de conocimiento de un tema tratar. En un mundo como el actual abunda más que otra cosa la banalidad, casi nadie lee y piensa por si mismo, muchos se dejan llevar por lo que el enterado de turno le va a contar, se anticipan y ya saben de antemano lo que le va a contar su igual, dos atontados atolondrados fijos en su posición, pueden estar horas con una conversación que siempre les deja al principio de la moraleja, y digo yo de que les sirvió tanta torpeza. La riqueza del intelecto se alimenta de la conclusión y no de la divagación.
Entre lance y lance es un contraste, pretende dar rienda suelta a mi indignación por los acontecimientos políticos del día a día de una crisis interminable, combinándola con una serie de relatos auténticos y personales sobre pesca, que ayudarán a amortiguar la furia por unos acontecimientos injustos y demoledores. Al mismo tiempo espero que me sirvan como terapia y desahogo.
jueves, 26 de febrero de 2026
BANALIDAD
Por eso es tan difícil llegar a aprender y disfrutar al mismo tiempo si no te encuentra a alguien de tu temperamento. La verdad sin matices es dura de narices, matizar es un arte que demuestra sensibilidad y pocos de nosotros tenemos esa habilidad, pero cuando dos o más se encuentran en esa tesitura estalla la bienaventura. Bienaventurados todos aquellos que no polarizan entre ellos y respetan puntos de vista fundamentados en la verdad y el conocimiento.
Hablar por hablar sin analizar y pensar es de gente ordinaria y no extraordinaria, la banalidad es castración pues sin emoción no hay satisfacción.
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