jueves, 26 de febrero de 2026

LA PENÍNSULA... REVERTE ANTE EL ESPEJO

           He terminado de leer "La Península de las casas vacías". Sentí la curiosidad de leerlo a partir de la manifestación de algún personaje, que para nada tiene connotaciones políticas de izquierdas, como Arturo Pérez Reverte. La curiosidad me picó cuando este señor manifestó: "que era un libro interesante, con una visión nueva y realista, que el autor es muy listo, sabe dar una imagen de pueblo, es muy inteligente y me cae bien, me cae bien".

           Deduje que el libro estaría escrito con una convicción de neutralidad, ya que Reverte elogió tanto al autor como a la obra desde esta perspectiva. Como yo siempre he tenido interés en saber la verdad sobre lo que sucedió en la guerra civil y la posguerra, entendí que por fin iba a leer, bajo una perspectiva neutral, unos hechos, que la mayoría de escritores tendían a inclinar su narrativa hacia su ideología. Porque queramos o no, todos, hasta los más ignorantes tenemos ideología.

          Terminado de leer el libro he llegado a la conclusión que en todos los bandos hay buenos y malos, crueles y magnánimos. Ahora bien, este libro, considerado neutral por personajes derechistas, me ha echo ver, con claridad meridiana que si hay alguna bondad y magnanimidad, que se aproxime a la legalidad en España, esta es siempre con la izquierda, la derecha de este país sigue sumida en el egoísmo, en el rencor y en el odio permanente.

           Dios nos libre de que el poder caiga en manos de una derecha tan autoritarista y heredera del franquismo como la que ahora mismo tenemos. Se puede ser de derechas y ser ecuánime, y si me permiten convincente como lo fue Unamuno, pero lo que no se puede ser es malo y destructivo por naturaleza. La vileza de esta gente es su referente y la hipocresía es su día a día. Reverte ejemplifica mediante el insulto todo este mundo, llamándole sectario e ignorante a aquel que lo acabó poniendo... ante el espejo.


 

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