Las personas con ingresos fuera de serie, que superan en más de cien veces los ingresos de un trabajador medio, deberían estar contentos y orgullosos de pagar impuestos elevados para que, gracias a ello, la sociedad (sus compatriotas) tenga acceso a un mínimo de calidad de vida.
Orgullosos de si mismos tendrían que estar pués gracias a los impuestos que ellos deberían pagar sus compatriotas menos afortunados, tendrían una vida digna y con las preocupaciones justas.
Pero en lugar de esto, una parte importante de ellos, maniobran y manipulan con todos sus medios, que son muchos y poderosos, hasta romper y destruir la esperanza de una vida mejor de aquellos, sus trabajadores, que con su esfuerzo ayudan a mejorar su cuenta de resultados, pero estos desgraciados y desagradecidos son incapaces de dar el ejemplo debido. Hipocritamente en sus templos casi vacíos se golpean el pecho y exclaman, "por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa" y al terminar de semejante ajetreo, hala!! otra vez al jaleo, siguen con su explotación y maltrato a la mayoría de la población trabajadora a la que si pudieran no les darían ni la hora.





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