lunes, 10 de marzo de 2025

FLUYE MI MENTE

                   Creo no envidiar a nadie y también creo que nadie me envidia. Creo que cuando admiro a alguien no es envidia, es reconocer su valía en aquello en lo que yo no soy bueno, lo que pasa es que te cansas de que nunca nadie reconozca la valía que pueda haber en tí y en cambio te restreguen aquello que les da una cierta superioridad a la hora de desarrollar cierta actividad, la humildad bien entendida no es la docilidad si no que es una forma de expresar tu capacidad sin tratar de herir gratuitamente a los demás.


                   Verdades distorsionadas al final acaban por tomarse con pinzas por la doble intención, uno a veces hace que traga para proteger la sociabilidad y el bienestar emocional. Que difícil es construir y conservar una amistad desinteresada y real, los humanos debemos de socializar por salud mental, pero a veces, muchas mas veces de lo normal dirÍa yo, no podemos llegar a confiar como verdadera y fiable una relación amable, cuando existe doblez en la narrativa de unos echos que no puedes dar por ciertos por los precedentes, que siempre quedan en tu mente hasta que uno se cansa de ser benevolente, y por no estallar violentamente me la envaino suavemente y continuo con mi vida indolentemente.


               Todo esto que fluye por mi mente es consecuencia de tomar conciencia sin vehemencia de las simpleces y estupideces de personas sin un mínimo de madurez emocional que no son asertivas ni comprensivas con los problemas de los demás.



 

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