Fue la mejor arma que nunca jamás tuvo la clase trabajadora de este país, tanto que puso en guardia a los oligarcas que venían mangoneando la economía con el plácet de la diestra o con el de la mal llamada siniestra, usando todos sus medios, que son muchos y poderosos. Utilizaron el arma de destrucción masiva (sus medios de comunicación) contra la herramienta que acababan de descubrir los trabajadores para recuperar la iniciativa en la lucha por sus derechos que llevaban años desconectados de la realidad, en el poco tiempo que está herramienta funcionó, se mejoró y esto alarmó a la oligarcas.
Estos no querían que la justicia social se impusiera y hundiera en parte sus abusivos beneficios que cubren con mucha holgura sus vicios. Vicios que se anteponían y se siguen anteponiendo a la mejora de las condiciones de la vida de los trabajadores. Estos, los trabajadores más humildes y necesitados que me perdonen, pero muy espabilados no parecen, con una naturalidad que todavía me tiene asombrado, tragaron y siguen tragando las calumnias y mentiras que los medios de comunicación, propiedad de los oligarcas, publicaron, y estúpidamente dejaron caer a sus defensores. Es de bien nacidos ser agradecidos, es de ignorantes ser inconstantes.




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