Yo no soy racista, aunque la filosofía imperante me
quiera contrariar, yo me conozco muy bien y se perfectamente como soy, se que
no soy todo lo bueno que puedo ser ni todo lo malo que podría ser. Este
galimatías contradictorio me tiene justo en el lado contrario de un racismo
exacerbado. Negro rico, blanco pobre, pobre rico sea blanco o negro que por tu
dinero obtendrás el respeto debido a no ser que cometas una estupidez, la aporofobia contra los pobres blancos o negros es el
verdadero racismo.
Cuando un estúpido millonario sea blanco (Carvajal) o negro (Vinicius) demuestra lo que es, su estupidez no es racismo, es lo que es.
Recuerdo que una
vez, el dueño de un varadero, clase media vamos, me dijo que un conocido se
suicidó, porque su hija le avergonzó. Al parecer se casó por amor con un hombre
de color que además la embarazó. Creyó que tener un nieto de aquel hombre negro
era un deshonor. Me dijo a continuación que si eso le pasaba a él, se
suicidaría también. Con sorpresa escuché algo que nunca imaginé, que
importancia puede tener el color de la piel, si la persona es buena gente,
trabajador e inteligente. Al parecer ser malo, vago y tonto caucásico da lugar
a un perfil preferible para un racista que en la cúspide de su estupidez es
capaz de suicidarse en vez de agradecer de ser abuelo de una fuerza genética
amalgamada por suerte, para ser mas fuerte y mejor gente.


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