lunes, 21 de octubre de 2024

ENCOMIO Y VITUPERIO




     Algunos no son tan buenos como creen ser, aunque se esfuerzan por aparentar ser seres de una honradez encomiable, sin ser mala gente no son mejores que la media. Cuando no hay dinero e interés interesante por medio todos más o menos somos buenos. La honradez, como el valor en la antigua mili se le supone, comprobarlo si no hay necesidad, huelga. Por eso de valientes y honrados está el mundo lleno hasta que ocurre el echo en sí, que convierte el encomio en vituperio.





     Está divagación muchas veces me acompaña, sobre todo cuando alguien me insiste en que la mayoría de nosotros somos seres encomiables. A mí, que ya tengo una edad y he vivido un montón de experiencias no me parece que sea digna de encomio la mayoría, el encomio, a mí parecer, es cuestión muy selecta y minoritaria, en cambio el vituperio es mayoría porque es la opción fácil y cómoda para facilitar entre otras cosas el arribismo de los trepas que son mayoritarios en esta sociedad.



      Trepas o arribistas, arribistas o trepas la misma cosa es, mienten con descaro y al menor descuido te la meten doblada, aparentan ser gente maravillosa y sin rascar demasiado demuestran ser unos sinvergüenzas que están a la que cae sin importarles el daño causado. Aunque a veces son tan inteligentes que no llegan a ser conscientes de sus pertinentes maldades arruinando la vida de terceros que tendrían, por justicia, estar de primeros.
 

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