No me gustan para nada por ser injustas y
discriminatorias, las políticas localistas, clasistas y de privilegio. Se están
asentando ya hace tiempo en Catalunya y también, aunque parezca contradictorio,
en Madrid, los gobiernos de estas dos comunidades miran por encima del hombro
al resto de españoles. El mérito que alegan es que son mejores, más
trabajadores y más listos que los demás y por lo tanto se merecen más. Los
catalanes alegan que Madrid les roba y además que el robo no lo reparten con el
resto de españoles. Madrid alega que ellos son los más solidarios y a todos,
incluso a los catalanes, les ponen un salario.
La derecha sea nacional, nacionalista o nacional socialista
siempre está para desestabilizar y contrarrestar los avances de progreso en derechos
de la clase trabajadora, no soportan que la mayoría de esta clase social no les
votemos cuando hasta hace bien poco éramos sus esclavos y hay de aquel que se
atreviera ha contradecirles. El nacionalismo sea central o periférico no es
pertinente para unificar y retomar la lucha obrera, al contrario nos perjudica,
haciéndonos perder tiempo y energía que tenemos que emplear para domesticar a
una derecha que está echada al monte, y obligar mediante el uso de la
democracia, a la clase explotadora e insolidaria, en muchos casos nacionalista,
para que sea justa y equitativa con nuestras reivindicaciones. El nacionalismo
no es ni debe ser preocupación de la clase trabajadora, nuestra preocupación
más importante debe ser la Justicia Social, que es lo único que le puede traer
el bienestar a los trabajadores y sus familias. Todo lo demás huelga, mientras
no alcancemos esa justicia para todos.



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