Los rojigualdas son una raza de españoles muy españoles que están en contra la legalidad cuando esta no favorece su interés particular. En la actualidad los rojigualdas siguen sin respetar la verdad, la democracia y la paz. En su ruindad llegan a calumniar, mentir y engañar, y todo porque el poder judicial los protege y ampara.
Como rojigualdas que todos ellos son, juntos se reparten el filón, que así es como ven a sus compatriotas, los trabajadores pobres, un filón a explotar y si se tercia masacrar. Mientras no se tercie... explotación, explotación y explotación hasta la masacración. Este es el sueño húmedo del PP y Vox, oportunistas franquistas, rojigualdas los dos.
Hay que recordarle a esta gente que la guerra terminó y que el chicle de la postguerra ya no da más para estirar, que los que la hicieron ya murieron y que todo esto ya hace tiempo que acabó, que ahora existe algo que se llama democracia que se fundamenta en el respeto, el derecho y la verdad, que no existen verdades paralelas, que lo existe es lo existente que es el presente, que el pasado ya no existe pero no ha quedado olvidado y por el que ya no piden cuentas los represaliados, pero ese pasado siempre será recordado como una afrenta injusta al proletariado ahora con la vivienda, de nuevo masacrado.



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