Dicen que la cara es el espejo del alma. Hay
caras que reflejan maldad y otras bondad, pero otras son neutras, después están
aquellas otras que se transforman a conveniencia, estas son las más difíciles
de catalogar, pues según sea su estado de ánimo así se mostrarán.
Con el paso de los años las facciones se acentúan y todos acabamos por mostrar
nuestra verdadera personalidad. En cien años que puedes durar epigeneticamente
quizás pudieras parecer mayor, más mayor e incluso más joven, pero la bondad o
la maldad tus facciones moldearan. La bondad las relajará y la maldad te las
crispará.
El mejor ejemplo, aparte de tú mismo, son los políticos y por sus caras estas facetas de ellos conocerás. Cuanto más odio y rencor peor, cuanta más solidaridad y bonhomía mejor.






No hay comentarios:
Publicar un comentario