lunes, 4 de noviembre de 2024

DESCUERNACABRAS

 

                 Es como el descuernacabras que cuando sopla todo lo enfría y deja al país titiritando. Por desgracia en este maravilloso país que es España tenemos descuernacabras por todos lados, que nos dejan tiritando como una gota fría de incredulidad por la estupefacción con la que nos dejan cuando nos cuentan un cuento desconectado de la realidad.


 

                  La irresponsabilidad es manifiesta cuando niegan lo que acaban de afirmar, no importa que lo dicho este grabado y documentado, echan balones fuera sin parar. Una calamidad así es inevitable pero las consecuencias, si se actúa con diligencia, son minorables sobre todo en el apartado de las vidas humanas, que dentro de la desgracia siempre deben ser lo más importante. Una alerta a destiempo se ha convertido en una trampa mortal para cientos de personas que hubieran salvado su vida si no hubieran salido para ir de compras y ha trabajar. Si quien actuó mal, lo hiciese conforme al sentido común, y no conforme a la salvaguarda de los intereses económicos de unos empresarios, a los que se les hizo mas caso que a los científicos que ya habían avisado con tiempo suficiente para poner esas vidas a salvo.





                    En este caso, como en otros muchos, la defensa del interés empresarial quedó por encima del interés de la vida humana. Yo no sé ni puedo probar la presión directa e indirecta, que seguramente ejercieron sobre la Generalitat Valenciana, pero no es difícil de imaginar lo que los "descuernacabras" de los empresarios apretaron a Mazón y compañía para que ignorara los avisos de la Aemet y se descontrolara en forma de muertes evitables esta calamidad.




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