La ingenuidad, la maldad y la ignorancia más la
estupidez supina, parecen los cuatro jinetes del apocalipsis que vienen a
arrasar la vida de los trabajadores pobres de la sociedad, estos que están en
posesión de la mayoría de los votos para influir, en su condición de pilar
fundamental del sustento de la nación, son pastoreados por una cohorte de
sinvergüenzas y correveidiles bien pagados para crear división y extenuar sus
fuerzas hasta que su mansedumbre sirva de servidumbre al explotador de
costumbre.
El divide y vencerás es toda la verdad que te vas a encontrar, hasta que
entiendas que el pelear contra enemigo equivocado es como joder y no preñar y
si por un casual preñas te van hacer abortar.
Así los que, por lógica tendrían que ser ganadores,
son siempre los perdedores. Son 10 millones de trabajadores pobres los que con
su esfuerzo diario nos arreglan el inventario y los mantenemos en precario,
víctimas de abusos y de escarnio, jugamos con fuego y los vamos jodiendo con
engaños porque creemos que son tontos redomados, y no es así en todos los
casos, luego nos sorprendemos si de rebote te joden la dote, que mandan
al garete tu bienestar al no querer trabajar por un salario que no le da para
comer a diario.
Hambre que alimenta a los falsarios gracias a sus mercenarios, ladrones de la
verdad e hipócritas con la mentira que jamás reconocerán como tal, aunque esta
sea muy evidente, pero la llevarán para siempre en su subconsciente.



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