Una señoritinga a la que
inexplicablemente las urnas encumbraron, es la presidenta de la comunidad de
Madrid, la formación y capacidad de esta señoritinga es limitada pero
suficiente para llevar a cabo su encomienda, que no es otra que mejorar a una
parte de la sociedad a cambio de empeorar a la otra, la más numerosa y
necesitada.
Comenzó por no auxiliar a unos ancianos desamparados,
dejando que murieran con sufrimiento y sin cuidados 7291. "Se iban a morir
igual", dijo a modo de disculpa, y se quedó tan ancha la señoritinga. Sus
amigos los jueces miraron para otro lado, y las familias de los ancianos
quedaron estupefactas y descompuestas.
La señoritinga gracias al amparo del poder
judicial, casi todos sus miembros son de su cuerda política, continúa ayudando
a los que no lo necesitan, dando y subvencionando con la pasta de nuestros
impuestos, ayudas a familias con ingresos que superan los 100.000 euros anuales
y respaldando económicamente a una serie de medios de comunicación desde donde
la ensalzan y supervaloran ocultando sus fechorías.
Qué clase de personas son aquellas que ante todo esto,
que es verdad y fácilmente demostrable, aún la defienden y amparan, no tendrá
algo que ver la compra de voluntades con el dinero de todos y la publicidad
engañosa.
Y si todo esto fuera poco premia a un loco que aunque
elegido por el pueblo argentino es un indigno que solo destila rencor, odio y
terror, Dios los da y ellos se juntan.




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