Siento vergüenza y una profunda pena de ser
compatriota de trabajadores que votan y defienden los postulados de la derecha
ultra y reaccionaria de mi patria, que es España, yo que me siento
español y este sentimiento es tan importante para mí, que incluso me hace
vibrar de emoción cuando demostramos ser una nación unida y luchamos por el
engrandecimiento de nuestras azañas deportivas o de cualquier otra índole, de
cuando luchamos por nuestros derechos como ciudadanos trabajadores, o
como cuando, como un pueblo unido contra la desgracia luchamos y nos
solidarizamos en favor de los valencianos, el Estado con mayúsculas es el que
necesitamos, este Estado al que el fascismo redomado quiere quedarse en
propiedad y en su maldad utilizar a su conveniencia para engrosar las fortunas
y apariencias de una clase social muy determinada e insolidaria que se cree
dueña, ama y señora de nuestra España a la que mantienen secuestrada.


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