Es de bien nacidos ser agradecidos. Esto que debiera
ser impepinable e indiscutible, en la mayoría de los casos no lo es. Que pronto
olvidamos e incluso llegamos a despreciar a aquellos que nos han ayudado en un
momento determinado, muchos presumen de saber discernir lo que está bien de lo
que está mal, pero como casi siempre se equivocan, creen que están preparados
para comprender la realidad de la vida y, lo único que comprenden, porque se lo
ponen a huevo para que lo mal interpreten, es lo que le cuentan en la caja
tonta, caja que es propiedad de aquel al que le interesa su equivocación.
Los
tontos son el pan con que se alimentan los amos y adláteres que se benefician
de la ignorancia ajena.
Por eso es tan importante el conocimiento para aprender a entender todo aquello
que percibimos con la vista y el oído. Leer, muchos leemos pero pocos
entendemos, hay que aprender a comprender para que nadie nos engañe ya que
vivimos en un mundo lleno de irrealidad.
Como decía Campoamor en este mundo traidor en que nada es verdad ni mentira
todo es según el color del cristal (caja tonta) con que se mira.




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