Llegan a viejos y desvarían, son incapaces de
aceptar lo que su espejo retrovisor les anuncia, les han sobrepasado por la
izquierda y por la derecha, y ya no son más que rémoras entorpeciendo el
camino, su tiempo ya pasó y han envejecido muy mal.
Tan mal que el descrédito ya es tan grande que
ya no se les presta la atención que ellos creen merecer. Son aburridos,
repetitivos y lastimosamente engreídos, no son capaces de reconocer que el
pasado es historia y la historia está ya escrita y bien documentada, que los
méritos y deméritos porque de todo hay; aquí, allí y allá, están reconocidos y
bien pagados y que las tonterías de las que hacen gala los hunden y los hacen
ser más irrelevantes a pesar que en su momento fueron importantes.
Calladitos estarían más guapos, los consejos hay
que guardarlos para cuando se los pidan, disfruten de su jubilación con
canonjías incluidas y no sean desleales, haber si son capaces de hacerlo de una
puta vez, joder.
Aznarito y Felipón ya podéis ir ha tomar por la parte trasera donde la espalda termina y se encuentra un orificio, que ya nos
estáis dando por el mismo bastante a los demás con vuestras proclamas
incendiarias llenas de un odio atroz, que terror aturar a semejantes demonios,
asco nauseabundo destiláis y así estáis que ya ni pena dais.

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