La ingenuidad de algunos valencianos me toca el alma. Los causantes indirectos de toda clase de calamidades, anteponen sus beneficios personales hasta que la desgracia llama a la puerta. Por si acaso no hacen caso, -no vaya a ser que por ser cauto peque de incauto-, pero cuando la desgracia arrasa luego vienen los cargos de conciencia, si se pudiera volver atrás en el tiempo no tengo dudas que retrocederían y cambiarían las medidas, la maldad normalmente nunca llega a tal extremo. El daño, en parte evitable, esta hecho, vidas humanas ha costado la insensatez de aquellos que hubieran podido paliarlo a su debido tiempo; algunos políticos y empresarios podrían haber hecho más, si no lo hicieron fue porque no creyeron a la Aemet, que avisó con tiempo de sobra para poner las vidas humanas a salvo ya que los bienes escasamente se podrían haber salvado. Fue tal la magnitud de la catástrofe que ni siquiera el Estado con todos sus medios podría con urgencia ponerle remedio.
Entre lance y lance es un contraste, pretende dar rienda suelta a mi indignación por los acontecimientos políticos del día a día de una crisis interminable, combinándola con una serie de relatos auténticos y personales sobre pesca, que ayudarán a amortiguar la furia por unos acontecimientos injustos y demoledores. Al mismo tiempo espero que me sirvan como terapia y desahogo.
viernes, 13 de diciembre de 2024
ROIG EL BENEFACTOR
El sr. Roig, el más
adinerado de los valencianos seguramente en su fuero interno, se sintió
obligado ha ayudar a sus paisanos, su conciencia se lo demanda y al parecer
cumplirá, pero eso no le salva de su parte, más pequeña que grande, de
responsabilidad por no haber ayudado, a su debido tiempo, a paliar la calamidad
y ahora nos viene con su publicidad de bonhomía y afabilidad puesto que el
negocio quiere estabilidad.
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