miércoles, 26 de agosto de 2026

NUEVOS LUMBRERAS

            No eres nadie y no le importas a nadie, así de triste es tu existencia, y todo por tu impaciencia a la hora de empezar a ver tu reflejo en el mar de la vida, en la que nace tu lumbrera era de la superficialidad.

               Una luna que eclipsa, te lleva ser alguien durante un tiempo y ahora vienen los lamentos, no supiste, no quisiste o no debiste ser lo que fuiste, para  con encomio luchar por la verdad. Cuando conviven miles de verdades que habitan en la diferentes cavidades craneales, todas ellas tienen razón pero con matices, si no renuncias a tu verdad la incomprensión se desatará, mejor callar si nada vas a ganar, espera la ocasión y si se tercia dale rienda suelta si un beneficio vence al prejuicio, sino seguir callado es lo más indicado.

                 "En este mundo traidor nada es verdad, nada es mentira: todo resulta ser dependiendo del color del cristal con que se mira", y no lo digo yo, lo dijo hace ya dos siglos atrás, D. Ramón de Campoamor; por cierto, nada sospechoso de ser un rojo peligroso, lo que ni siquiera sospechaba este señor es la deriva de su ideología conservadora, liberal monárquica y de centro moderada, ya perdida y disuelta en la ultraderecha fascista española.

                  Este flash casi me aparta de mi cavilación como ciudadano actúal y español, habitante de un mundo que ha cambiado mucho y rápido; donde ya todo es tan evidente que tenemos múltiples fuentes, para sorber toda la sabiduría producida a base de experiencias vividas a un ritmo cada vez mas infernal, todos tenemos prisa, pues nos sabemos finitos y necesitamos sentirnos, cada uno en su plano, completamente realizados. 
 

                  El problema mayor es diferenciar la verdad de la mentira y más ahora con redes sociales, donde no hay fronteras para los nuevos lumbreras. La lucha es encarnizada entre la inteligencia de siempre y la estupidez de ahora que ya es multireincidente, esta, que crece a pasos agigantados, por númerosa parece ser la que nos merece en comodidad, la asunción de nuestra atención que nos lleva camino a una nueva destrucción. Será un final que nos lleve a reiniciar la reconstrucción de un mundo que con el paso del tiempo incidirá nuevamente, por egoísmo, en otra calamidad para una humanidad que no aprende de los  paranoicos errores de los lumbreras, que mal nos iluminaron el camino en el pasado.

       

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