martes, 4 de agosto de 2026

LOS BIENVIVIENTES

             Los chivatos que viví y sufrí, curiosamente ascendieron y hasta su jubilación tuvieron una vida de privilegio, uno apareció por allí después de superar supuestamente una oposición, más a mi parecer tuvo más que ver un familiar, alto cargo de la cooperativa de armadores, otro idem de lienzo, su suegro era hombre de confianza de un partido que tocaba poder, otro entró gracias a un conocido amigo de su padre que era secretario general de la junta de dirección y lo ayudó a superar la oposición y así uno y otro caso hasta casi completar la centena. En varias tandas, fueron entrando los enchufados de uno y otro bando presumiendo de una preparación superior al resto de los mortales, en algún particular caso pudiera ser que se cumpliera semejante presunción, pero como la mayoría entraron por pillería y el silencio cómplice de sindicalistas y responsables de semejante ultraje la duda queda como equipaje.

            Nunca se sabrá quienes en justicia habrían disfrutado de unos puestos de trabajo amañados. Así es la vida, unos desbancan a otros desde las maniobras orquestales de unos hipócritas rivales, esto siempre ha sido así y no tiene solución pues nos falta educación y nos sobra vileza en nuestras bajezas y simplezas para conseguir alguna que otra peculiar riqueza.


 

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