Cuanto más crece mi admiración por Pedro Sánchez, más crece le envidia, el odio y el pensamiento destructivo de la derecha franquista que tropieza una y otra vez en la misma piedra, sobre donde el socialista edifica "su iglesia" Curiosamente esta derecha acomplejada sigue anclada en el pasado, seres hipócritas y egoístas dan amparo a lo más granado de los seres más inhumanos.
Estos desgraciados buscan el amparo de una religión retorcida hecha a su medida y presumen de buenos cristianos pero a sus hermanos masacran hasta extenuarlos y dejarlos al borde del abismo de la desesperanza, convirtiéndolos en el mantra de ser inferiores a su animal de compañía. Es la felonía de toda esta bazofia que desprestigia y culpabiliza a España, la que está más encendida con su animadversión. Algunos que callaron y disimularon avergonzados su ideología en tiempos pasados, ahora después de los pretéritos en el presente ya son asistentes de una derecha egoísta para defender su guita.
A estos últimos no hay Dios que los entienda, tan pronto te aprecian como te atacan, los que cambian de chaqueta suelen ser de mi quinta, años cincuenta, ya no precisan de luchar por el futuro pues ya lo tienen seguro, pero su egoísmo tan duro perjudica a los que cogieron el relevo y los llevaron a su esfera donde ya no desesperan. Meten cizaña para intentar joder desde ahí al gobierno de España, nombres se me ocurren muchos; entre políticos, periodistas y elementos variados de un reciente pasado: Felipe González, Alfonso Guerra, Arturo Pérez Reverte, Miguel Bosé y así un montón de "renegados del arado" y sinvergüenzas envidiosos por no poder estar en la punta de la ola y quedarse como momias mirando al sur ya que han perdido el norte con el cainismo envidioso como deporte nacional.





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