Ya va siendo hora de hablar libremente y decir lo que pensamos, no se porqué nos guardamos lo que sentimos en nuestro fuero interno, cuando observamos la incompetencia de ciertos personajes que no hacen más que arruinar las expectativas y esperanzas de la generalidad de las personas que habitamos en un país que marcha hasta ahora razonablemente bien. Y digo hasta ahora porque la ambición de algunos está desenfrenada, sobre todo la inmobiliaria e incendiaria y lo único que les preocupa es ocupar el poder no para arreglar y ayudar a mejorar, si no porque económicamente les irá mejor, solo hay que ver y observar la gestión que han hecho y actualmente hacen de los recursos con que cuentan estas comunidades que trabajan para ayudar a sus leales: ricos especuladores, prensa amarilla, sanidad privada, educación privada y espectáculos privados afines y todo con el ánimo de minimizar e incendiar lo público, pues ello apenas lo utilizan los suyos, pero ahora se encuentran con algo que no casa con su reducido e insolidario mundo... el fuego y el cambio climático que no hace distingos entre ricos y pobres, es una desgracia de lo más democrática.
Engañan a un número importante de pobres ignorantes, que entre otras cosas creen que Sánchez manda drones para provocar los incendios que a veces resultan determinantes, para poder implantar las políticas incendiarias que benefician de forma arbitraria a una clase social enviciada, insolidaria con las clases populares. La lección de vida que ahora están aprendiendo es que La Tierra no les pertenece ni la controlan, que a la hora de la desgracia también les toca y si no aprovechan ahora la ventana de oportunidad, para con nobleza ayudar, las circunstancias nos aplastarán... los aplastaran y nadie ni pobre ni rico, ni tonto ni listo, ni de izquierdas ni de derechas se librará de las políticas incendiarias.



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