Uno envejece, pierde facultades pero sigue dominando este tinglado como puede, todo cuesta más esfuerzo pero continúo porque sé hasta donde puedo llegar, para que mi dilatada vida me siga dando alguna que otra oportunidad. Aún hay cosas interesantes que estimulan mi curiosidad, en plena senectud camino de la ancianidad, me sigo sorprendiendo por la capacidad que los humanos tenemos para arreglar y desarreglar. Damos dos pasos para adelante, nos asustamos y damos uno para atrás pero no dejamos de porfiar y eso es lo que nos lleva a progresar pero siempre con dificultad.
Entre lance y lance es un contraste, pretende dar rienda suelta a mi indignación por los acontecimientos políticos del día a día de una crisis interminable, combinándola con una serie de relatos auténticos y personales sobre pesca, que ayudarán a amortiguar la furia por unos acontecimientos injustos y demoledores. Al mismo tiempo espero que me sirvan como terapia y desahogo.
martes, 29 de septiembre de 2026
SABIÉNDONOS FINITOS
A pesar de todos los tropiezos, vamos superando, siempre como colectivo, una complicación tras otra hasta que increíblemente sorteamos precipicios y acabamos cumpliendo principios (paronomasia). No somos tan malos ni tan buenos, somos lo que nos han inculcado en un aprendizaje que fue puro mestizaje, unos y otros, buenos y malos a veces nos molemos a palos procediendo de la misma familia o si quieres costilla para a los de la biblia no defraudar. Tener el poder y poderlo ejercer es de potenciales criminales, pues el poder en pocas manos siempre es para ellas interesado y por el interés nos olvidamos de nuestros hermanos.
Sigo sin entender, que sabiéndonos finitos, y más teniendo cierta edad y cerca de perecer, continuemos con la matraca del todo por la pasta, el hombre es un ser difícil de entretener y entender, hacer el bien sin mirar a quién no va en su manera de proceder.
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