La vivienda habitual no se puede considerar, al igual que la educación básica y la sanidad, un bien de mercado. No se puede mercadear cuando tienes una necesidad real, pues esta necesidad se convierte en un derecho y hay que controlar su precio, el negocio que lo busquen en el lujo y en el ocio. Los derechos elementales son sagrados como tales, si la oligarcas y especuladores no quieren un sistema comunista que no den razones para que los trabajadores se revelen y vayan a por el, porque a la larga con esta forma de proceder, el sistema capitalista no se va ha imponer y por las buenas o por las malas va a desaparecer. Así que estupidez es esa de matar a la gallina de los huevos de oro, cuando tendríais que estar mimando a una sociedad que hasta hora se pliega y no se despliega. Acaso esperáis que mediante el abuso, la mayoría de la población va a aguantar sin revelarse ante vuestra extralimitación. Estáis tentando al demonio, tan listos que sois que el tiro en el pie es lo que os merecéis.
Tengamos la fiesta en paz, que vuestra codicia y estupidez no sea la razón de ser de una involución que eche todo a perder. Cuando la sociedad se siente acorralada reacciona, el miedo y la desesperación nunca traen nada bueno, así que el derecho nunca debe ser sustituido por el exceso de provecho.

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