martes, 29 de septiembre de 2026

HIPOCRESÍA DE LA BURGUESÍA

             Ultimamente siento que me estoy volviendo un inconformista, no hay nada ni nadie que me reconforte, todo y todos me aburren, todos mis ideales estallan como una serie de burbujas que quedan sin aire, lo que ayer me servía hoy lo descarto porque ya estoy harto.

               Estoy harto de tanta hipocresía, de tanta media verdad y media mentira, ya no sabes a que carta quedarte y es muy difícil comprender la información que te llega desde la tergiversación fomentada por el interés ideológico de aquel que vive y depende del oligarca de turno, y de como pican  con esta información los receptores aún en paños menores. 
                Uno que ya lleva tiempo en este mundo ya lo tiene todo ganado y todo perdido, que ya no precisa de la hipocresía para sobrevivir y se encuentra en el culmen de su vida asombrado, cuando no asustado, por lo que escucha, ve e incluso por lo que lee. La facilidad con que podemos expresarnos e hipocritamente autoengañarnos es ya el día a día de nuestra vida. Ya no pensamos por nuestra cuenta, la maquinaria la tienen bien engrasada: prensa, radio, televisiones y ahora la redes sociales nos bombardean las venticuatro horas con todo tipo de informaciones, hay que ser un experto para discernir lo que nos quieren decir aquí y allí, te emborrachan y te marean de tal forma y manera que solo las mentes más fuertes, preparadas y entrenadas son capaces de separar la mierda del caviar.

                  Hay quien traga mierda y le sabe a caviar porque en su cabeza fomentan cagadas de burro ya sin disimulo. Puta hipocresía de la burguesía que es la que día a día  envenena nuestra manera de ver la vida, se aprovechan de la ingenuidad de los descarriados para enfrentarnos unos con otros y nos despistemos del objetivo que no es otro que desmantelar su  mediático entramado, desde donde promueven que los ignorantes sean indiferentes ante la estupidez.
            El odio y la violencia que estos malnacidos fomentan como treta para asegurarse aunque sea hipócritamente el poder, es incompatible con el proceder de nuestro presidente, al que hasta ayer admiré, no puede ser que exculpe un enemigo como el sátrapa y asesino vecino, que se ha prestado a seguir el juego a EE.UU e Israel, a cambio de salir beneficiado en su disputa con España.
 

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