martes, 29 de septiembre de 2026

INTELIGENTE PERO NO CONSCIENTE

            Si yo, como dicen en mi tierra, cojo a alguien en las patatas una vez, sé que lo voy a pillar una y otra vez. El que miente, aunque sea de manera piadosa, demuestra una cosa, que no es fiable, sea o no amable cada vez que la boca abre.

           Esta persona ya no me gusta, aunque tampoco me disgusta. Cualquiera en un momento dado, miente si lo considera conveniente y si la falsedad se produce sin ánimo de perjudicar y solo por una vanagloria, cosa que de la estoy convencido, por lo cual no le daría más importancia si no fuera por la reincidencia en la presunción de honradez de la cabeza a los pies. A mí tanto perfeccionismo y dogmatismo, me deja absolutamente pasmado, pues tal grado de excelencia acaba por joderme la paciencia por sentirme yo, ante él, un ser no merecedor de tal honor.

              Aunque es inteligente no lo creo consciente, le falta bagaje para comprender mis sentimientos, cuando me distancio curiosamente descanso, su conversación me aburre por previsible, su mundo, que a lo mejor es el mejor de los mundos, no es el mío, siempre acabo cansado y desfondado, su lógica es elemental y llena de sentido común, como tal, aburre y adormece, no muestra pasión ni devoción por nada que no sea su regla personal, es incapaz de ponerse en el lado del otro aunque curiosamente hay gente con la que se entiende y a mí esto ya no me sorprende, somos muchos en el mundo y la mayoría son así, iguales. Un desigual es minoría por serlo y no por eso es un demente como deduce alguna gente.



     
 

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