Qué aburrimiento, Dios mío, por Dios. Este lamento lo escucho y no lo entiendo. Como puede ser que con las alternativas que ahora hay, alguien se aburra. He conocido hiperactivos ya jubilados que parece que se les cae el techo de casa, necesitan ir, salir, partir y marchar porque sinó se pierden lo que creen no se pueden perder. Todo esto lo hacen teniendo una base donde asentarse y vivir, envidiable, pero no les vale, necesitan la aventura permanente y seguirles la corriente acaba con el más fuerte. Yo que siempre pensé en la calma, en la pausa y en la reflexión como un método para alcanzar el equilibrio emocional y así la felicidad, me encuentro con que el mundo que me rodea dicta una velocidad que a mí, ya septuagenario no me va y sexagenario tampoco me iba, creo que en la hora que estamos toca otra cosa: conversar, leer, caminar, amar, viajar, soñar... pero siempre con pausa para acabar de digerir lo que despierta nuestra curiosidad y no convertir en agobio lo que nos vamos encontrando en el camino. Llenar espacios de tiempo con planificación para que los siguientes, sean productivos por atractivos y no llenos de ruido por un ambiente estridente, el escándalo y el jaleo no corresponden con nuestro momento ya en un proceso sereno.
Entre lance y lance es un contraste, pretende dar rienda suelta a mi indignación por los acontecimientos políticos del día a día de una crisis interminable, combinándola con una serie de relatos auténticos y personales sobre pesca, que ayudarán a amortiguar la furia por unos acontecimientos injustos y demoledores. Al mismo tiempo espero que me sirvan como terapia y desahogo.
martes, 29 de septiembre de 2026
ABURRIMIENTO
Serenidad más que excitación es lo que necesito hoy, no me aburre para nada concentrarme en mi calma, aquel al que el escándalo y el exhibicionismo de otros motive, tiene un problema ya que por esa necesidad, su imagen es de alma en pena. Cuantas veces nos sentimos aburridos por no saber convivir con uno mismo, no puede ser, que dejarnos llevar por la corriente sea nuestra alternativa, a veces damos risa, otras lástima y la mayoría pena sin que seamos conscientes de tanta sorpresa y estupor, vaya aburrimiento, por Dios.
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