Vengo a buscar el "macarrón" decía el Borbón, esta afición retributiva, que no nutritiva, es el gran secreto del que solo se mueve por dinero, el filón abunda en abundancia, valga la redundancia. Esta es una parte muy especial de la sociedad que se cree con derecho ha conseguir la "tela", como si fuera una bagatela.
Esta nimiedad de la realeza se considera propiedad de aquellos nacidos para ser mejor atendidos que los demás por derecho de pernada y camada hereditaria.
Con ayuda de sus siervos y vasallos defienden con uñas y dientes lo que creen derechos sobre privilegios. Se adaptan como hienas camaleónicas a los nuevos tiempos, en los que exigen nuevas prebendas para vivir del cuento y sin propósito de enmienda. Los siervos para su desgracia les tienen que reír las gracias pues de ello depende su sustento, así que los tienen que tener contentos. Los vasallos deben su vasallaje al porcentaje por cada viaje que hagan por defender el linaje político o militar de la casa real sea esta emérita o no, estos son los que defienden el interés del porcentaje para cobrar su vasallaje, mientras el exiliado continua fugado, pero respaldado de una manera que es un anatema por su corrupción, por supuesto que buenos vasallos tiene cuando viene, lo amparan y defienden sobre todo jueces, militares, eclesiásticos e ignorantes no beligerantes.



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