Cuanto más tiempo llevo en el mundo menos entiendo a la humanidad, la maldad y la bondad luchan una contra la otra sin parar, el interés particular siempre quiere imperar sobre el general. Para los que ocupan una posición de dominio no es aceptable que los dominados les discutan sus entramados.
La gestión de las empresas, dicen los que manejan la energía, no es discutible por el poder del Estado aunque este emane del pueblo que lo habita, consume y la paga, si fuera este dictatorial lo acomodarían al poder particular y así no se les discutiría la forma y manera de explotar un recurso que es de interés general, el Estado no está para velar por la cuenta de resultados de una minoría que se aprovecha de la mayoría como si fuera un negocio al uso. Por eso la nacionalización de la energía es indiscutiblemente una cuestión de Estado.
La energía no es tuya ni es mía, es de la generalidad, la maldad y la codicia trae deslealtad y si aun particular le das la llave de tu casa, en cuanto pueda te robará, esto es lo que las empresas energéticas llevan haciendo desde que le abrimos las puertas de par en par, y no conformes con esto, el loby pronuclear todavía quiere más, explotando nucleares en vez de solares. La gracia de semejante desgracia se la debemos a González y Aznar por aceptar de las eléctricas el chantaje incentivado que los tiene la mar de interesados.



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