Se ha manifestado que el robo de cable se ha producido en varios sitios a la vez y en los únicos lugares donde no había cámaras, ya sería casualidad, que si fuera un vulgar robo para vender chatarra, que todo esto cuadrara y diera la completa apariencia de un sabotaje para hacer un daño que favoreciera las ganas de desestabilizar la gestión gubernamental. Los chatarreros al parecer también quieren que gobierne el PP, será porque entre chatarreros anda el juego. Lo curioso es que es tan fácil que resulta pueril. Si alguien odia a Oscar Puente son los chatarreros del PP, este llegó a decir que fue un sabotaje por parte de alguien con interés para desgastarle a él y al gobierno de Sánchez.
Cinco robos en puntos críticos, por un valor en chatarra de 1.000 € y justo se les ocurrió cuando más daño se podía ocasionar (feria de abril en Sevilla), fue una casualidad y no un sabotaje, de casualidades está llena la vida, "el que pueda hacer que haga".




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