martes, 13 de mayo de 2025

MALDAD CON Y SIN INGENUIDAD

  

              Yo entiendo perfectamente que una persona pueda ser de derechas, que sea de derechas no significa que sea mala persona pero si que tendrá un interés muy particular.

              La derecha española me lo pone muy difícil con su comportamiento, ya no se limita a ser sectárea, sino que bendice y apoya comportamientos fuera del ordenamiento jurídico y democrático, los países que tienen una derecha democrática, respetuosa con las leyes y la constitución, obtienen el respeto de todos los demócratas, pero no, si negocian y pactan con extremistas de la catadura moral de Abascal y compañía, demostrando con ello ser un peligro para la convivencia entre los españoles.


           Como puedo yo respetar a quien me quiere desgraciar a mi y a mis semejantes mediante la  discriminación por su color de piel, por ser inmigrante, por su sexo, por su pobreza, por su religión, por nuestras ideas y porque les sale a ellos de sus santos cojones no estar nunca con nada conformes. Esta derecha española es ruín, miserable, falsa, hipócrita, felona y no desentona con nazis, fascistas y franquistas.

             Si esto es así y ya no existen dudas al respecto por su comportamiento, como es posible que aún haya quien piense, que la mayoría que vota a la derecha son buena gente. Si no son buena gente será por su ignorancia y estupidez supina, ya que la ignorancia no exime de culpabilidad a aquel que practica y extiende el daño y la maldad con su voto por desconocimiento e ingenuidad.


           No se si aún estaremos a tiempo de parar esta salvajada que comienza a ponerse de moda entre los jóvenes y muchos mayores con una tara mental monumental. Los jóvenes por su falta de experiencia, están siendo convencidos, que su único obstáculo para conseguir su ideal, son aquellos inmigrantes que llegan de fuera y los dejan sin trabajo, cuando la mayoría de ese trabajo es precario, duro y mal pagado, por supuesto que no lo quieren ni regalado. Pero sirve de excusa para el pataleo programado del fascismo que ya tenemos aquí, al lado.
 

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