Dios!!!, salimos a las 19.30 de Las Palmas cara a Santiago, nos esperan 2 horas de vuelo espero que sin revuelo. No estoy especialmente nervioso, siempre que el avión despega una pequeña preocupación me acompaña. Me relaja escribir una historia que no tiene por que ser sobre un vuelo que yo no controlo, es como un señuelo de distracción que me relaja y distensiona. El frio del aire acondicionado va refrescando mi idea como en un duermevela, ruge el avión, acelera y al poco ya vuela, sube y sube en una supuesta cuesta hasta alcanzar las nubes, las traspasa y el sol reluce e ilumina, seguimos subiendo hasta entrar en las coordenadas que estabilizan y encaminan la aeronave. Tal y como deseaba la normalidad fue con la calidad esperada, por efecto de la presión, mis oidos se agudizan y todo se escucha con claridad meridiana, me tranquiliza el sonido acompasado, claro y continuado, sobres las nubes aborregadas.
Entre lance y lance es un contraste, pretende dar rienda suelta a mi indignación por los acontecimientos políticos del día a día de una crisis interminable, combinándola con una serie de relatos auténticos y personales sobre pesca, que ayudarán a amortiguar la furia por unos acontecimientos injustos y demoledores. Al mismo tiempo espero que me sirvan como terapia y desahogo.
martes, 30 de junio de 2026
EL VUELO Y EL LEGADO
Pasan los minutos uno tras otro sin solución de continuidad, un pequeño y casi imperceptible meneo del avión, me recuerda que voy a bordo de un aparato que lucha por mantenerse y avanzar con la energía de unos motores que resuenan diafanamente claros. Consumen, se alimentan de un octanaje que quieras o no contamina, aunque no se note, el paisaje. Es el tributo a pagar por poder volar como los pájaros, estos se desplazan con sus propias alas de continente a continente con una naturalidad aplastante, nosotros lo hacemos con unos varemos tecnológicos contranatura, es el resultado de la evolución humana, a la naturaleza doblegamos, pero si no la respetamos tenemos que entender que se puede revolver reclamando, por eso tenemos que mejorar su trato.
La Tierra es la herencia de nuestros antepasados, es un préstamo que nos han dejado hasta que a las nuevas generaciones se le haya entregado, tomemos conciencia del legado. Sin impaciencia por la toma de conciencia espero el final del vuelo, no me van a dar por ello la compostela pero en Lavacolla tomaré tierra si el comandante tiene a bien llevarme hasta la meta, que se encuentra "na miña terra galega".
Llegamos a Galicia con nocturnidad y alevosía pero pronto, en una hora, será iluminada por efecto "das fogueiras de Xan Xoán". Aterrizamos en una noche mágica, tan mágica que "os diablos, as meigas, trasnos y diaños" y lo que se tercie comenzarán un baile de redención para que las ánimas salgan del purgatorio y lleguen a un cielo por el que acabo de volar yo y mi imaginación.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario