martes, 16 de junio de 2026

ANTINATURAL

         Toda mi vida prestando atención, observando todo lo que acontecía a mi alrededor, tomando nota de lo que hacían y decian mis mayores para disipar mis temores. El mundo que me rodeaba era pequeño en escala pero grande en la esencia de mis presencias. Extrañeza, violencia, naturaleza, rio, pesca, barca, mar, playa, religión, pobreza, riqueza, muros, enfermedad, familia, vida, felicidad... todo esto a mi alrededor era el motor de mi incipiente vida. Hasta los ocho años de edad fue esto lo que me encontré, luego desterrado de el lugar donde nací ya empecé a sufrir mi condena, la marginación de un alma en pena.  La experiencia anterior no me sirvió para saber lo que de mí iba a ser.

         Sufrimiento, abandono y dolor fue lo que me encontré, cinco años aguanté, lo mejor y la base fundamental de mi vida fue una tortura que para siempre me marcó, y aquí no acabó.
Mi pubertad y mi juventud no mejoró una vida infernal llena de presencia antinatural; enfermedad, explotación, marginación, inmadurez, incultura...todo esto siendo consciente de mi capacidad echada a perder y que me hacía ser... un ser desdichado desde el amanecer hasta el anochecer, en aquellos momentos me hubiera gustado no saber ni entender y estar sumido en la ignorancia para así no padecer.

          La ignorancia es la venda que te lleva a tientas pues no sabes ni entiendes y no sufres por ello, pero para mí fue como un degüello el saber y entender de lo que iba aquello.
 

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