Caminar a buen paso una media hora antes de comer y otra antes de cenar, a cierta edad, es una bendición para el corazón. Escribir un relato diario sobre temas mundanos, políticos o filosóficos con un mínimo de mil caracteres es también mi reto para ejercitar el intelecto y continuar en mi vejez con el cuerpo y mente en estado diligente.
Desde que me he jubilado he caminado miles de kilómetros, es un hábito que tengo completamente estructurado al igual que escribir mis recuerdos y experiencias de forma diaria en un relato con un mínimo de mil caracteres. Mas de mil relatos cortos de entre mil y cinco mil caracteres llevo escrito, empecé poco a poco como en una especie de entrenamiento y con la constancia he conseguido hacerlo cada vez mejor y con menos esfuerzo, me gusta escribir y con el paso del tiempo se ha convertido en un placer inesperado, he dado con mi forma de expresión favorita y todos los días sigo aprendiendo y no doy pie al aburrimiento.
Si te jubilas tienes tiempo, una o varias aficiones tienes que buscar y si de paso te sirven para estar mental y fisicamente bien que mejor distracción llena de satisfacción vas a encontrar. Me gustaría acabar esta batalla del abuelo sin aburrir al posible lector, solo pretendo pasar de los mil caracteres y no pagar, por ello, aranceles.


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