Ayer sobre las 22.30 horas cuando el sol desaparecía en el horizonte, vi algo que no me sorprendió pero que me impresionó. El perro de mi vecino se puso a ladrar de forma desaforada y llamó mi atención, acabara ya de cortar el cesped y estaba recogiendo la máquina y al levantar la vista me sorprendió la visión; en la luz del crepúsculo, una procesión, una santa campaña descendía del monte hacia donde me encontraba.
Entre lance y lance es un contraste, pretende dar rienda suelta a mi indignación por los acontecimientos políticos del día a día de una crisis interminable, combinándola con una serie de relatos auténticos y personales sobre pesca, que ayudarán a amortiguar la furia por unos acontecimientos injustos y demoledores. Al mismo tiempo espero que me sirvan como terapia y desahogo.
domingo, 14 de junio de 2026
EL BAKAMULO
Una enorme mancha negra encabezaba lo que parecía una jauría, más manchas negras y pequeños retazos entre ellas se movían, eran como pequeñas crías de unos días, adiviné que lo que ante mi tenía era una piara de jabalís, jabalinas y jabatos procedentes de varios partos, a medida que acercaban los distinguía, protegido por el portal los abservé con atención, y uno, pienso que un macho bakamulo, por lo inmenso y negro que era, le calculé unos 200 kg de peso, me descubrió paró y se me quedó mirando, mientras la piara seguia entre los "carballos" cruzando, cinco, seis, diez, veinte hasta que perdí la cuenta pues el número de los jóvenes jabatos, con sus rayones laterales, era superior a los adultos, el que yo definí como un macho tenía un tamaño colosal y aparte de negro como el azabache no me quitó, en ningún momento, la vista de encima y curiosamente la piara dió la vuelta encabezada por el bakamulo y regresó agrupada por el camino del monte por donde se habían acercado, pienso que asustados por una presencia con la que no contaban.
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