Cuando vamos cumpliendo años nuestro cuerpo evoluciona hacia la vejez, en la antesala de esta nos espera la senectud, un periodo de tiempo que puede asemejar a una segunda juventud dependiendo de la condición física en la que lleguemos. Si los astros se han alieneado a nuestro favor y nosotros pusimos algo de nuestra parte, esta parte de la vida puede llegar a ser especialmente gratificante.
No puedo correr, no puedo saltar, puedo menos pero puedo amar, puedo caminar, puedo viajar, puedo aprender, puedo conocer y hacer nuevos amigos, en una palabra todavía puedo disfrutar de la vida y como hasta el rabo todo es toro, al rabo tampoco lo perdono.Entre lance y lance es un contraste, pretende dar rienda suelta a mi indignación por los acontecimientos políticos del día a día de una crisis interminable, combinándola con una serie de relatos auténticos y personales sobre pesca, que ayudarán a amortiguar la furia por unos acontecimientos injustos y demoledores. Al mismo tiempo espero que me sirvan como terapia y desahogo.
miércoles, 15 de octubre de 2025
BENDITA SENECTUD II
Todo esto viene a cuento porqué una vez que uno se jubila, el tiempo corre igual, pero ahora gran parte te pertenece y es de tú libre disposición, lo único que cambia es la inmediatez, ahora todo es ipso facto, apenas hay tiempo para planificar, todo viene rodado y hay que subirse al carro, ya! No vale el lo pensaré, antes de dar un paso ten planificado el siguiente, la clave está en anticiparse a lo que pueda venir y una vez que te encamines dejate ir, el camino está marcado de antemano, se positivo y aprovechate de la experiencia de tus precursores, esto te llevará a conocer los mejores lugares al andar por sus andurriales y así no perder el tiempo en lamentos de lo que podría haber sido y no fue.
En vista que todo esto es así y no de otra manera, mi pareja y yo nos pusimos en marcha a la viajera y estrenamos la jubilación con un viaje del Imserso como toma de contacto, el primero que apareció aunque fue en febrero no le hicimos ascos y allí nos fuimos a Bilbao; Guggenheim, pinchos en el casco viejo, la catedral de Loyola, Ea, Bermeo, San Juan de Gaztelugatxe cuando su visita aún no era masificada, Guernica entre otras plazas, fueron testigos de nuestras andanzas, sólo un día nos llovió y dentro del Guggenheim nos pilló. La experiencia fue positiva y regresamos pensando en la siguiente.
Sin exigencias ni de fecha y destino se nos encomendó lo que nos tocó, Isla Cristina en Huelva, si algo nos decepcionó fue la suciedad de algunas calles por las que no se podía caminar, cacas caninas había que sortear, pero por lo demás buena gente vive Dios y gracejo andaluz a todo motor. Nos sorprendió en Palos de la Frontera, que hondeara en su plaza principal la bandera del aguilucho facha anticonstitucional, presagio de lo que estaba por venir después del 2.016, el auge impredecible de VOX y el hundimiento de la izquierda. Banderas con los colores de España con el corazón de maría se veían por todas partes todos los días, cuestión religiosa, pensé, equivocado me quedé.
Terminó nuestra primera incursión por Andalucía, varias siguieron a continuación; Fuengirola, Roquetas de Mar, Algeciras, todas ellas desplazándonos desde Vigo en nuestro coche particular y en hoteles del Imserso para no variar, ningún pero, por Andalucía como en casa nos parecíamos hallar.
Parecía que no dejaríamos nunca de disfrutar de Andalucía pero la idea era continuar por todo el Mediterráneo, así que en el siguiente viaje La Manga del Mar Menor en Murcia nos hizo el siguiente honor, y a fe que también lo pasamos bien, el buen tiempo nos acompañó. Torrevieja con su lago rosa, las playas de Calblanque, las gredas de Bolnuevo, Cartagena con su puerto y su circo romano, Murcia su Liceo y Catedral todo esto en nuestra memoria quedó.
Y como no, Benidorm en el siguiente viaje nos tocó, guiris por todas partes haciendo el ridículo, tanto que hasta resultaba divertido, pero feo no resultó ni bonito tampoco, solo hay que saber aprovechar lo que la oportunidad te da; un puerto deportivo de alucine, una playa larga, larga de fina arena, edifícios emblemáticos altos, altos con formas estrafalarias que dejan a uno pensando como es que tantos guiris recalan allí, oleadas de ellos van y vienen buscando sol, playa y bebidas baratas, lo que menos les importa es el feismo del urbanismo. Alrededor de Benidorm aparecen cosas interesantes que ver, como Guadalet y las cascadas de Algar, dejando atrás tan interesante lugar, fuimos a por el viaje siguiente.
Santasusana parada y fonda cerca de Barcelona, como centro de operaciones no quedaba mal, bien comunicados con el "Regalies" desde la Plaza de Cataluña nos dispusimos a conocer la ciudad; casa Batlló en el paseo de Gracia nos impactó, a tiro de piedra la Rambla, el mercado de La Boquería, las Catedrales, la Sagrada Familia y mil y una oportunidades de conocer cosas trascendentales, cosa que hicimos con el paso de los días y seguro que algo en el tintero nos quedó, 50 años hacia que no la recorría y espero no tardando, volver.
Nos faltaba por vivir lo más impactante, desde el hotel nos desplazamos muy temprano a un lugar cerca de la población de Olot, mi señora y compañera ya por más de cincuenta años, se enteró de la posibilidad de subir en un globo aeroestático y no quería dejar pasar la oportunidad, me lió en la aventura y allí fuimos los dos, reconozco que fuí medio acojonado pero después regresé muy estimulado por la experiencia que acababa de vivir. Volar en globo es una situación que es pura devoción, flotas y te deslizas con calma, observas, ves y respiras hasta que incando una rodilla y bien sujeto aterrizas y no por terror sino como medida de precaución.
Esta historia que aquí cuento y que ya termino tendría mas matices, pero no quiero ser un tocanarices, solo pretendo aclarar desde la experiencia lo que en la senectud, entre otras cosas, puedes disfrutar por tu salud, "salut i forca al canut". (Salud y mucha pasta al canuto),
salud y pesetas y lo demás ha hacer puñetas, tal y como nos deseó el catalán globero mayor del reino de España a pesar de ser de Junts.
Esto que aquí he narrado lo doy por terminado pero mi viaje aún no lo he finalizado. Después de ha casa regresar, aún nos queda cuerda para rato y prometo reenganchar, pues la bendita senectud es todo juventud.
FIN
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