Llevo años diciendo que la corrupción salpica a todos y cada uno de los estamentos del Estado, sobre todo en pequeñas corruptelas que dirigentes políticos, de uno y otro signo, funcionarios con algún cargo y no es preciso que sea muy alto, sindicalistas, representantes empresariales.
En una palabra todo aquel que sea necesareo para maniobrar se pringa. Quien no tiene un familiar o un amigo al que ayudar si tiene la potestad para sortear las dificultades que se pueda encontrar lo hará. Hay un método muy sencillo que se da en muchos casos, como es contrastar apellidos, tirando del hilo se llega al ovillo. Ejemplos hay, como el de algún apellido que no voy a nombrar. A nivel de toda España 13 personas se apellidan igual, que casualidad que tres de ellos desempeñen su trabajo en la misma empresa estatal, donde para acceder mediante una prueba de mérito y capacidad, a miles de aspirantes tienen que ganar.
Es curioso que cuando les comentas la casualidad, lo empeoran al no reconocer su familiaridad, vamos que nacieron en la misma casa pero no se conocen de na.
En la obra pública el filón a repartir no es baladí, los alemanes no entienden que el valor por m2 de una obra en España valga el doble que en Alemania, cuando las condiciones son más exigentes en el país teutón, tanto en materiales como salariales, solo se explica por una corrupción encadenada, aprovechateguis pequeños, medianos y grandes aprovechan todo resquicio que se presente para meter la mano indecentemente. De que nos valen los políticos que presumen de honrados si no ven, ni oyen, ni sienten, para no lidiar con un problema que es un anatema, porque a todos nos quema.

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