La gente se equivoca porque la equivocan, solo las personas que somos fuertes emocionalmente tenemos la capacidad de ver venir el engaño que ya es generalizado, discernir lo falso de lo verdadero, es todo ya un reto y la verdad que cada vez nos ponen todo más y más difícil.
El camino que he recorrido en el pasado lo tengo memorizado y ha algunas conclusiones he llegado, me defiendo del cuento como puedo, veo como los que conmigo viajan tragan, vomitan y vuelven a tragar lo vomitado, pero ya no me siento escandalizado, poco puedo hacer yo pero lo poco que puedo lo hago, no como un alago, sino como una cuestión de orgullo muy limitado que me emociona o conmociona dependiendo del lado en que caiga al que han escandalizado.
Se avecinan tiempos duros y difíciles, el poder corrompe y más a aquel que busca la corrupción como una forma de poder moldear, valga la redundancia, el poder con mayúsculas, es el camino que elegirán los que siempre al acecho están para conseguir su ambición, que no es otra que la del enriquecimiento para el sustento propio y adláteres necesáreos para aguantar el entramado, montado por el discurrir de un camino que los ha llevado hasta allí gracias al expolio de miles de ingenuos que pulularon por caminos equivocados.



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