Que el PSOE es un partido con demasiados corruptos en sus filas, es algo que se sabe desde los tiempos de Felipe Gonzalez, cosas de traidores pero que les viene la mar de bien a los corruptores. Que el PP es un partido corrupto hasta la médula es algo que se sabe desde que los franquistas se camuflaron con la etiqueta de demócratas para no perder la capacidad de influir en el devenir de su emporio económico.
Había que dar continuidad y garantía de estabilidad a la franquicia franquista forrada de pasta acumulada por su corrupción generalizada. Acostumbrados como estaban a nadar sin guardar la ropa, la tranquilidad les acompañaba, el negocio continuaba bajo otra denominación pero con la misma determinación, se tocaron todos los palos necesareos y todo continuó atado y bien atado. Cargos y regalías se repartirían entre los que en la nueva democracia gobernarían.
Las grandes corporaciones empresariales del país seguirían comandando la economía, se cambiarían las formas para adecuarse a la nueva situación, los políticos de ambos espectros conformarían un bipartidismo que manejaría la economía elevándola a la categoría de un seguro disuasorio para con la posibilidad, de que democraticamente otro partido extremista intervenga y rompa el espíritu constitucional que no es otro que no rendir cuentas por la corrupción del pasado regimen del 36 y preservar los beneficios de los que en parte mamarán mediante puertas giratorias consejeros de alto estanding del PP y socialistas pata negra.
El poder y el dinero son fuerzas gravitatorias que centrifugan la desmedida ambición de todo aquel, sea del bando que sea, para sacar ventaja en el reparto de las. componendas entre unos y otros. Este fue el tácito acuerdo
al que llegó el bipartidismo y herederos económicos del franquismo, tú me lo admites yo te lo pago. Por eso la desesperación de muchos de ellos por entrar en el gobierno que les da la llave para su enriquecimiento personal.
Con todo esto cunde el mal ejemplo y otros con menos peso buscan, dentro de sus posibilidades, aprovechar las posibles oportunidades que se presenten para engrosar sus ya buenos ingresos, no conformes con su vida, ven la de otros de superior nivel para imitar no saben que, en su tristura equivocada se van de putas caras. La desvergüenza les puede y caen en la ordinariez, el daño es tal que quedan señalados de por vida, mientras tanto sus avergonzados votantes, desconcertados se quedan en shokc por que entre lo malo y lo peor, la mayoría, por culpa de estos sinvergüenzas, elegirán lo peor, el PP VOX.






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